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| El capitalismo japonés |
| La empresa japonesa es el máximo capital que dispone un país donde el 80 % de su territorio son bosques y montañas |
| Para comprender las características esenciales del capitalismo nipón debemos saber que para los japoneses la deshonra es una mancha trágica que sólo se limpia ofrendando lo más valioso que se posea. Es conocido el entusiasmo que en Japón despiertan las coloridas pinturas de van Gogh y Toulousse-Lautrec. Por eso no causó extrañeza que el museo de Kyoto manifestara la intención de organizar una exposición de sus obras. Se dirigieron al ayuntamiento de Toulouse y al museo de Albi aceptando todas las condiciones que impusieron los franceses. Aseguraron cada cuadro en el doble del precio de mercado y como muestra de gratitud donaron al museo un modernísimo sistema de luminosidad y atmósfera controlada. Cuando las obras fueron desembaladas en Kyoto, comprobaron que el cuadro "Portrait de Marcelle" había desaparecido. Días más tarde la embajada francesa en Tokio recibió la visita de una comisión que confirmaba la noticia y le entregaron un cheque con la cifra asegurada, pese a que la compañía de seguros no había liquidado el siniestro. El embajador francés viendo la humillación y congoja de los japoneses intentaba aliviarlos, bromeando deliberadamente sobre el asunto y comentando que en realidad Francia había hecho un gran negocio porque cobraba más de lo que el cuadro valía. Pero tuvo que cortar sus palabras al notar que la aflicción de los japoneses aumentaba en lugar de disminuir. El portavoz del grupo le explicó que el principal mensaje de la comisión no era entregarle el cheque sino comunicarle que el encargado del museo de Kyoto se había suicidado asumiendo su responsabilidad y de este modo, limpiado su honor por esa mancha. Al retornar los cuadros a Francia descubrieron que la tela desaparecida se había traspapelado en el depósito de embarque por descuido de los encargados del despacho aéreo. En la filosofía social imperante todavía perdura el feudalismo de los samuráis (guerreros libres) que se ponían bajo las órdenes de los shögun (señores de la guerra) y cuyo valor fundamental era el kazokushugi (profundo sentimiento familiar). En los japoneses predomina el shintoismo, una creencia moral que impone respeto religioso por los antepasados, veneración a los ancianos y orgullo por la superioridad de su raza. Japón constituye una de las sociedades más limpias, seguras, prolijas y ordenadas del mundo, gozando del menor índice de criminalidad. Un paraguas o una billetera olvidada en un restaurante permanecen en el mismo sitio hasta varias semanas después cuando regrese su dueño. Tienen decenas de millones de máquinas de ventas situadas en los sitios más impensados sin temor al vandalismo. Los comerciantes exhiben las mercancías en las aceras sabiendo que nadie tomará nada. En los muros no hay ningún graffiti ni la más mínima rayadura. Tanto el uso de barbijo por quienes están resfriados como la calidad y limpieza de los subterráneos indican el gran respeto por el prójimo y la propiedad pública. La educación japonesa es muy rigurosa, basada en un duro aprendizaje de las habilidades manuales, el desarrollo de la inteligencia y la formación de la voluntad. Los alumnos practican durante años una caligrafía de ideogramas que requiere el uso de pinceles, estudian a fondo las matemáticas superiores y se comprometen a conservar impecable el edificio escolar. En el calendario japonés la mayoría de los días están en negro y casi no hay feriados porque predomina la ética del trabajo duro. Esas cualidades de frugalidad y sentido del deber generan un clima social donde los valores máximos son: el honor individual, la armonía social y el gusto por el trabajo bien hecho. La empresa japonesa es el máximo capital que dispone un país donde el 80 % de su territorio son bosques y montañas, carente totalmente de recursos naturales y que goza de uno de los más altos niveles de vida por contar con un recurso exquisito: la calidad de su población. Por eso cuidan sus empresas como un tesoro esencial y los reclamos de los clientes se atienden con diligencia para no afectar su integridad. La mayor obligación de la empresa es asegurar la continuidad en el empleo y para el empleado entregar un servicio leal y productivo de por vida. Por eso, la política de bienestar social y de seguros sociales no está a cargo de ministerios u oficinas burocráticas del gobierno sino que se desarrolla en el seno de cada empresa. El salario tiene un altísimo componente de flexibilidad: cinco escalones que se suman o restan según las oscilaciones de la coyuntura del comercio exterior: 1º el salario mínimo, vigente en cada una de las 47 prefecturas o regiones geográficas, La seguridad social no es función del Estado sino de las compañías. Los sindicatos son departamentos de relaciones humanas dentro de las empresas y brindan recreación, deportes, turismo, vacaciones, atención médica, provisiones, educación de los hijos y alquiler de viviendas dotadas de máximo confort a un costo bajísimo. El rasgo típico de los japoneses ricos y famosos es el recato y el pudor. La vida de los japoneses es un maravilloso equilibrio entre el respeto a la tradición, la innovación tecnológica y el amor a la naturaleza en un marco de altísima exigencia signado por una inmutable y total lealtad hacia el superior inmediato, donde la empresa funciona como una verdadera Kaisha (familia corporativa). |
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